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¿Cuánto cuesta una página web en Logroño?

La respuesta honesta es «depende», pero se puede desmontar. Esto es lo que hay dentro de un presupuesto de web y las preguntas que separan un precio serio de una sorpresa a mitad de proyecto.

Por PáginaWeb.topPublicado el 6 min

«¿Cuánto cuesta una página web?» es la pregunta que más nos llega y la que peor respuesta rápida tiene. Un mismo encargo puede resolverse por 400 € o por 4.000 € sin que ninguno esté mal. Lo que cambia no es el color ni el número de páginas: es qué trabajo hay detrás y quién lo mantiene después. Vamos a desmontarlo para que leas cualquier presupuesto sin fiarte del titular.

El precio de una web no lo marca el número de páginas, lo marcan tres cosas: cuánto contenido hay que crear desde cero, cuánta lógica a medida necesita y quién se ocupa de que siga funcionando el año que viene. Pregunta por esas tres antes de comparar cifras.

Qué estás pagando en realidad

Cuando pides «una web» estás pidiendo, en realidad, varias cosas que suelen ir juntas en el precio pero que conviene separar para entenderlo. El diseño y la maquetación son solo una parte, y muchas veces ni la más cara.

Estos son los bloques de coste que aparecen, con distinto peso, en casi cualquier proyecto:

  • Estructura y contenido: decidir qué páginas hay, en qué orden y qué dice cada una. Si el texto y las fotos los pones tú, el proyecto baja; si hay que escribirlos y conseguirlos, sube.
  • Diseño y maquetación: dar forma a ese contenido para que se entienda y funcione en móvil. Partir de una plantilla es más barato que un diseño a medida, y para muchos negocios es más que suficiente.
  • Desarrollo a medida: reservas, catálogo con stock, calculadoras, integraciones con otros programas. Cada pieza que no viene «de serie» es tiempo, y el tiempo es la mayor parte de la factura.
  • Puesta en marcha: dominio, alojamiento, correo, la parte legal (aviso legal, privacidad, cookies) y que todo indexe bien en Google desde el primer día.
  • Mantenimiento: lo que cuesta que la web siga rápida, segura y actualizada dentro de un año. Es la parte que más se olvida al comparar presupuestos y la que más disgustos da.

Por qué el mismo encargo cuesta 400 € o 4.000 €

La horquilla no es un truco comercial: responde a decisiones reales. Una web de presentación de cinco páginas, con tu contenido ya escrito, sobre una plantilla afinada a tu marca, está en la parte baja. Una tienda con cientos de productos, pagos, envíos y sincronización con tu programa de facturación está en la parte alta, y con razón.

El error habitual es comparar solo la cifra de arriba. Un presupuesto de 500 € que no incluye la parte legal, no está pensado para posicionar y no dice quién lo mantiene puede salir más caro que uno de 1.500 € que sí lo incluye todo. El precio barato de hoy se paga en el rehacer de mañana.

Cuota anual y precio cerrado: cómo lo planteamos

Nosotros trabajamos con precio cerrado antes de empezar: sabes lo que cuesta el proyecto antes de firmar nada, sin la letra pequeña de «esto no entraba». Y separamos siempre la creación (lo que se hace una vez) del mantenimiento (lo que se paga cada año), para que puedas decidir sobre cada cosa por separado.

Esa cuota anual no es un peaje: cubre alojamiento, copias de seguridad, actualizaciones y que, si algo se rompe, haya alguien con nombre al otro lado del teléfono. Una web sin mantenimiento no es más barata, es más frágil.

¿Le damos una vuelta a tu proyecto?

Cuéntanos qué necesitas —una web, una tienda o posicionar la que ya tienes— y te devolvemos una lectura honesta y un presupuesto cerrado. Sin compromiso y en menos de 24 horas laborables.